Quizá para algunas personas sea raro o curioso como alguien podría cambiar tan rápido de estado de ánimo. En mi caso es normal recorrer en 0.5 segundos la gama de emociones para terminar, la mayoría de las veces en la tristeza.
No es que me guste y no siempre fue así. Sólo no he logrado encontrar la manera de que sea de otra manera, ya o digamos regresar a mi estado anterior, el cual se, es absolutamente imposible.
Dije antes que he perdido algunas de mis vidas, eso es cierto. El problema es que junto con ellas he perdido demasiadas cosas de mi, se han muerto en el camino. Y por más que trate de revivirlas, es sólo como un vil intento digno del doctor Frankenstein, y por tanto, mis experimentos no pueden vivir mucho tiempo y terminan destruidos o con un tiempo de vida muy corto.
A menudo creo que persigo causas sin sentido, o que de cualquier manera no vale la pena el intento.
Cuando haz ido al infierno y al reinado de los muertos tantas veces, sabes que jamás las cosas volverán a ser iguales y que podrás fingir que los olvidas o que nunca los haz visto, pero la realidad es muy distinta.
El problema real, más bien, es la incapacidad para cambiar o ser como los demás.
El hecho de seguir creyendo que las cosas cambian o teniendo fe en las personas o situaciones es lo que hace que todo sea mucho más difícil. Pero, ¿cómo cambiar tu forma de ser y ser frío como los demás?, ¿cómo hacer para que nadie te importe justo como los demás lo hacen?..
Es triste vivir en un mundo en el que las personas están tan corrompidas y robotizadas que te sientas mal por ello y que al final, tu seas la que está mal y no encaja. ¿En qué momento la gente dejó de sentir o preocuparse por más que por ellos mismos o por tener lo más nuevo de la tecnología porque su absoluta existencia depende sólo de ello?.
Puedo decir entonces, que mi mejor ejemplo de cómo me siento es como Robert Neville, el personaje principal del libro de Richard Matheson, I´m a legend...