Si en este momento tuviera que ajustar alguna película a mi vida, sin dudarlo diría: Alicia en el País de las Maravillas, porque haciendo una analogía de mi situación, es cómo me encuentro.
Siempre estoy persiguiendo al conejo blanco y nunca logro alcanzarlo, mucho menos hacer que éste se interese o voltee siquiera a verme.
Mientras tanto en el camino me he encontrado con singulares personajes y buenos amigos los cuales a su manera, me han ayudado en diferentes puntos y diversas maneras. Y a pesar de todo ello, siento que aun me falta mucho para entender de mi misma.
Hay veces en las que siento que en lugar de avanzar retrocedo cada vez más, lo cual, ni es tan disparatado, ni del todo malo. Hay muchas cosas que falta asimilar, hay algunas pocas que simplemente dejé encerradas en un cuarto de mi mente, pretendiendo que no existían cuando todos los días escuchaba su llamado e ignoraba el mismo. Pero ahora, ha llegado el momento de plantarme delante de esa puerta y atravesarla, sabiendo de ante mano que de la misma saldrán demonios y otras criaturas sin clasificar, aunque bueno, definiciones de las mismas me acompañan todos los días.
Por el momento, decidiré si sigo persiguiendo al conejo blanco o simplemente le dejo correr por ahí. Quizá algún día de la vuelta y regrese...
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